sábado, 2 de octubre de 2010

Habrá merecido la pena

Todo el que se ha acercado alguna vez al mundo de la montaña sabe que no es un camino fácil, esta lleno de sacrificios.


Los madrugones, el frío, el cansancio, el hambre, la sed...


...y, a menudo, también el miedo y el dolor.


Sacrificios que nos obligan a enfrentarnos con nosotros mismos, a esforzarnos más, a encontrar nuestro espíritu de superación para llegar a nuestros objetivos...


Aunque, muchas veces, nuestros objetivos parezcan no tener ningún sentido para otras personas. Aunque solo persigamos saber que somos capaces de hacerlo, de crecer, de vivirlo, de volver...




Cada persona afronta estos sacrificios de una forma diferente y personal. Es nuestra forma de entender la montaña, un reflejo de nuestro modo de ver la vida.


Pero quien ha decidido emprender este camino rara vez se arrepiente de haberlo hecho, a pesar de las consecuencias. Cada esfuerzo que hacemos nos llevan un paso más allá, cada barrera que superamos nos cambia. No hay vuelta atrás.


La montaña nos permite ver todo de un modo mucho más sencillo, de valorar de otro modo. La amistad, el compañerismo, la realización personal o, simplemente, el aire frío en la cara.


Y, cuando ponemos lo suficiente por nuestra parte, la montaña nos regala experiencias únicas que nos hacen pensar que vivir la vida habrá merecido la pena.








Las fotos son de un día de escalada en la comarca de Luna.

2 comentarios:

Sandra dijo...

Uhmmm... un título muy bien elegido para las fotos de este día :-) Porque si después de tres semanas que hace y aún no he conseguido curar mi pierna, no mereciese la pena....
No me extraña que no lo comparte piense que estamos realmente locos!! Pero a mi me parece tan normal! los raros son lo demás :-P

Rosa dijo...

cómo era aquello:"Salta qunque nadie te comprenda...Nadie sabe nuestro secreto, nadie quiere saberlo, ellos viven con los zapatos en el suelo."
Sí, son todos unos raros :-)